La libertad de dejar que el tiempo pase

26 de octubre del 2021 | en:  Gestiona tu energía, Tiempo para ti

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Tiempo de lectura: 1 min. 56 seg.


A veces, cuando estoy ensimismada en mis tareas, empiezo a sentir que de algún modo u otro estoy perdiendo el tiempo. Sea cual sea la actividad en la que me encuentre, o siento que hay algo más que debería estar haciendo, o estoy pensando en las cosas que debo hacer después.

Si estoy escribiendo, pienso que debería mandar unos mails; si estoy mandando mails, pienso que debería estar escribiendo; si estoy descansando, pienso que debería estar trabajando; si estoy haciendo un pendiente, estoy pensando en el pendiente que tengo que hacer después.

¿No les pasa también, que sienten como si la vida las estuviera correteando?

Es importante permitirse momentos de descanso, pero es importante también que ese descanso sea completo. A veces, aunque el cuerpo está descansando, la mente se sigue moviendo a la misma velocidad, diciéndonos: deberías estar haciéndolo todo.

Si me siguen en instagram, se acordarán de que hace algunas semanas les dije que me sentía mal y que iba a pasar todo el día descansando. (Fue cuando les escribí que el sueño es la solución a todos sus problemas).

Bueno, pues podría hacerles una lista de las cosas que tenía que hacer ese día y no hice, todo por ponerme a descansar. Podría hacerles la lista, pero no lo voy a hacer. ¿Saben por qué? Porque no me acuerdo qué pendientes se retrasaron ese día. ¿Y saben por qué no me acuerdo? Porque no se acabó el mundo por no hacerlos.

Seguramente tenía uno que otro mail pendiente, uno que otro artículo que escribir o video de fin de año que planear. No fue grave posponer ninguna de esas cosas. Todo, tanto pendientes individuales, compromisos con otras personas o contigo misma, se puede reagendar.

Mientras estemos vivas, existe el después.

“Debería hacerlo todo” es un peso que la vida parece poner sobre nosotras, pero quien decide cargar ese peso somos nosotras mismas.

¿Por qué sentimos que debemos hacerlo todo, todo el tiempo? Creo que en parte es porque en el fondo sabemos que la vida es finita, que algún día nuestro tiempo se va a acabar. Pero, ¿se acuerdan de mi lema “no se puede todo”?

La mejor manera de aprovechar nuestros días en este mundo no es tratando de llenarlos con la mayor cantidad de experiencias posibles, sino simplemente, sin el peso de lo que suceda mañana, dejar que el tiempo pase.


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Comentarios:
  1. Magda dice:

    Mariana, vengo de tu post La prisa que nos está arruinando, me parece interesante pero limitado, creo que estás viendo las cosas desde un sólo punto y cuando eso sucede se tiende a no ver lo que hay en otras realidades.
    Si bien es cierto que a veces no queremos dedicarle ni más de un minuto a una cosa y todo “parece” ir más de prisa, también es cierto que tu visión la limitaste a proyectos, pero NOSOTROS MISMOS SOMOS UN PROYECTO.
    Y no me refiero al hecho de cultivar nuestra mente, cuerpo y espíritu, sino al hecho de que nuestra existencia es el proyecto de alguien más.
    Si lo vemos desde esa perspectiva nosotros somos el proyecto de nuestros padres (dicho con la mejor intención), desde que nacemos nos cuidan, nos brindan atención, y así pasarán varios años más para que podamos valernos completamente por nosotros mismos, pero durante toda nuestra vida nos ofrecen consejo y apoyo.
    Eso se puede considerar como que “no nos abandonan” y menos a los cinco minutos. Somos una “cosa” (a falta de otra palabra) que permanecerá en sus vidas PARA SIEMPRE, hasta el final de sus días no sólo 9 meses de gestación.
    Y no es por romantizarlo, es la realidad. Desde que nacemos somos esa actividad a la que no dirán que no, aquello que no necesita recordatorio ni alerta porque siempre se preocupan por nosotros. Somos la constante en sus vidas, no importa si vivimos juntos o separados por continentes.
    Creo que eso responde tu pregunta de “¿A cuántas cosas en mi vida les tengo el amor suficiente como para sentirme dispuesta a dedicarles tanto tiempo?”. los hijos (nosotros los seres humanos) somos ESO.

    1. Mariana López González dice:

      ¡Muchas gracias por tu comentario, Magda! Me encanta recibir comentarios reflexivos. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que nosotras mismas somos un proyecto, incluso un proyecto que nunca se acaba. Sin embargo, más bien diría que somos un proyecto de nosotras mismas, no de nuestros papás. Es decir: somos nuestro propio proyecto. Quizás es cierto que al principio somos proyecto de nuestros papás, en lo que vamos “aprendiendo a vivir”, desarrollando nuestra personalidad, nuestros gustos, nuestros intereses y, sobre todo, nuestro propio proyecto de vida. Llega un punto en que nuestro proyecto se separa del de nuestros papás y eso es parte de la vida. El problema de considerarnos un proyecto de nuestros papás es que todas las decisiones que tomemos serán en torno a su proyecto y no el nuestro. Desde mi punto de vista, la mejor manera de agradecer a nuestros papás todo lo que nos han dado es realizarnos como personas, vivir una vida plena; la mejor manera de lograrlo es siguiendo un camino propio 🙂

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