¿Cómo saber si estás perdiendo el tiempo? (¿Y cómo dejar de perderlo?)

31 de agosto del 2021 | en:  Organiza tu vida, Tiempo para ti

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Tiempo de lectura: 3 min. 59 seg.


Antes de empezar a escribir formalmente, quiero aclarar que no me gusta la frase “perder el tiempo”. Su significado es demasiado subjetivo, nos hace sentir mal y nos genera un estrés que, a mi parecer, es completamente innecesario. Sin embargo, lo que he visto en mis asesorías es que “perder el tiempo” es una preocupación general. Tanto por la importantísima cuestión de preguntarse qué estoy haciendo con mi vida, como por la menos importante no estoy siendo productiva.

Algo que siempre digo es que tu tiempo es tu vida y cómo decides pasarlo es cómo decides vivirla. Bajo esa premisa, supongo que “perder el tiempo” significaría “perder tu vida”. (Puesto en esas palabras, puedo entender por qué “perder el tiempo” es una preocupación tan común).

Como te digo, no creo que “perder el tiempo” tenga una definición específica y si la tiene es bastante subjetiva, pero desde mi punto de vista y en términos generales, “perder el tiempo” sería dedicar tu tiempo a cualquier actividad que no te aporte nada. Pero espérame. Antes de que le des rienda suelta a tu gendarme interior, van algunos ejemplos de cosas que una actividad te puede aportar:

  1. Sí: Conocimiento, crecimiento, plenitud o felicidad…
  2. Pero también: Entretenimiento, diversión, un buen rato o relajación…
  3. Y también: Frustración, estrés, enojo o incomodidad…

Entonces, ¿lo que estoy diciendo es que una actividad que te aporta frustración NO es perder el tiempo?

Eso es exactamente lo que estoy diciendo.

Uno de los mitos más dañinos de los últimos tiempos es que “perder el tiempo es hacer cualquier cosa que no te haga feliz”.

(Permítanme mientras me jalo de los pelos un poquito).

El problema de estar persiguiendo los “momentos felices” es que nos da una perspectiva muy reducida sobre nuestra vida. Que un momento determinado te cause frustración, enojo o tristeza, no quiere decir que no sea parte de una parte más amplia de tu vida que sí te hace feliz.

Por ejemplo:

Piensa en una persona importante para ti, alguien a quien quieras mucho: Tu pareja, una amiga o amigo, tu hermana, tu prima, tus papás, tus hijas o hijos.

¿Consideras que el tiempo que pasas con ellas o ellos es tiempo perdido?

Lo más probable es que no.

¿Y CADA momento con ellas/ellos te hace feliz? ¿Nunca te has aburrido en un evento al que sólo fuiste para acompañar a una persona importante? ¿No hay veces que hasta la persona que más quieres te hace enojar, frustrarte o sentirte triste?

Piensa también, por ejemplo, en una meta cumplida que te haga sentir gran satisfacción: aprendiste a tocar un instrumento, corriste un maratón, terminaste tu tesis o algún proyecto importante en el trabajo. ¿No hubo momentos de estrés o frustración durante el proceso? ¿Pero esa frustración no provenía, precisamente, de tu interés en la meta? ¿Y cumplirla no te aportó plenitud?

(Siempre y cuando fuera una meta importante para ti, no para alguien más o que alguien más te haya impuesto).

En la vida siempre hay momentos desagradables, incluso dentro de sus aspectos agradables. Hay, hasta en las cosas que nos gustan, algunas otras que no.

(A mí, por ejemplo, me encanta escribir para Mariana y la Vida, pero no me encanta tener que lidiar con los aspectos tecnológicos de la plataforma).

Entonces, si no podemos usar a la felicidad para medir qué tanto “perdemos el tiempo”, ¿cómo podemos identificar el “tiempo perdido”?

Para mí, más que con la felicidad, aprovechar el tiempo tiene que ver con la intención. ¿Qué tanto de tu tiempo es usado intencionalmente y qué tanto de tu tiempo no? En otras palabras, ¿cuántas de las cosas que haces son producto de una decisión tuya y cuántas son producto de “la inercia”?

”Perder el tiempo” no depende de lo que hagas, sino de la intención con la que lo hagas.

Una de las actividades que mis alumnas más parece considerar “perder el tiempo” es revisar sus redes sociales. En casa asesoría escucho frases del tipo: “pierdo mucho tiempo en instagram”. (O en Facebook, o en Tiktok o en Youtube).

Yo no creo que las redes sociales necesariamente sean una pérdida de tiempo. (Y no me refiero a que puedes usar las redes para aprender además de para chismear). Reitero: ”Perder el tiempo” no depende de lo que hagas, sino de la intención con la que lo hagas.

La diferencia, entonces, se encuentra en los siguientes dos escenarios:

Una cosa es decir: “Tengo dos horas libres en la tarde. Las voy a pasar chismeando en instagram”. Y otra muy diferente es: ”¡Chin! ¡Ya se me fueron dos horas en instagram!”.

El segundo escenario es “perder el tiempo”; el primero, no.

Para evitar perderlo, lo único que tienes que hacer es ser intencional con tu tiempo. Es decir, ser consciente del tiempo que tienes y decidir qué vas a hacer con él.

(En lugar de, al final del día, lamentarte por todo el tiempo que “se te pasó” sin que te dieras cuenta).

Para ello, claro, la gestión de tiempo resulta muy útil.

Para empezar, te diría: ten clara tu visión de vida, analiza cómo pasas el tiempo actualmente y por qué, decide qué cosas quieres cambiar (o no), y has planes con base en ello. Dice Gloria Steinem que soñar, después de todo, es una forma de planear; Yo siempre he pensado que planear, después de todo, es una forma de soñar.


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