¿Cómo descansar sin sentir culpa?

27 de febrero del 2019 | en:  Gestión de tiempo centrada en ti, Gestiona tu energía, Mi vida imperfecta

Lee el artículo

Tu problema: No sabes muy bien cómo descansar, o si sabes cómo, te sientes culpable cuando descansas. Aunque sabes que descansar es necesario, no puedes evitar la sensación de culpa cuando lo haces.

La solución: En este artículo, te enseñaré una estrategia que puedes usar para tener momentos de descanso libres de culpa.

Para quitarte completamente la culpa de descansar, tienes que entender que descansar no sólo es importante, sino que es necesario y algo que mereces. ¡Twitéalo!

Hace algunos meses, di una conferencia para mamás llamada “¿Cómo vivir una maternidad plena y sin culpas?”

Yo no soy mamá, pero tengo una mamá 😉 La conferencia giraba alrededor de cómo construimos una relación sana y libre de culpa.

Para preparar mi conferencia, entrevisté a mi mamá. Tenía muy claro mi propio punto de vista en nuestra relación, pero también quería tener claro el suyo.

Una de las cosas que me platicó en nuestra entrevista, fue que se siente culpable cuando “no está haciendo nada”.

Cuando está sentada en la sala leyendo, checando su facebook o simplemente descansando, le da miedo que mi papá, mis hermanas y yo, la juzguemos.

Le da miedo que pensemos: ¿Qué se cree sentada en la sala “sin hacer nada”?

Eso, por supuesto, no es algo que ni mi papá, ni mis hermanas, ni yo, pensemos…

(De hecho, antes de que me lo contara, yo no tenía ni idea de que mi mamá se sentía así).

Mi mamá no es la única mujer en el mundo que se siente culpable por descansar; apenas una amiga me preguntó: ¿crees que sí tenemos derecho a descansar?, y ni te imaginas la cantidad de seguidoras que me han contado que se sienten mal con ellas mismas cuando no están haciendo “algo”.

¿Te identificas?…

En el artículo de la semana pasada, te platiqué que a principios de febrero me fui a Chiapas para la boda de una amiga. Me fui junto con otra de mis amigas de la universidad, y para aprovechar el viaje, pasamos unos días allá.

La amiga con la que viajé, al igual que yo, está empezando a emprender su propio negocio. (El de ella es de ilustración).

Como estamos en modo entrepreneur (y a poco tiempo de cumplir 30), uno de los temas de los que platicamos fue el dinero. O más exactamente, la falta de él.

(It’s funny because it’s true).

Como parte de ser emprendedoras jóvenes, estamos aprendiendo el arte de cuidar nuestras finanzas personales, algo que ni a ella ni a mí nos enseñaron de niñas.

Uno de los grandes temas de conversación fue que ya no gastamos en cosas innecesarias. Que en esta etapa de nuestra vida, comprar algo es una decisión bien pensada.

(Jajaja).

Ese buen deseo nos duró unas tres horas…hasta que descubrimos un corredor de artesanías y nos gastamos todo nuestro dinero.

OK, es broma, no nos gastamos tooodo nuestro dinero. Dejamos lo suficiente para el taxi de regreso al aeropuerto el día después de la boda. (Porque somos adultas responsables).

Te mentiría si te dijera que no me sentí un poco culpable cuando regresé. Yo iba con la idea de gastar únicamente en los taxis.

Ese tipo de compras impulsivas del momento siempre me hacen sentir culpable después. Afortunadamente no tiendo a ser compradora compulsiva y mis gustos no son los más sofisticados del universo; gasto más dinero en stickers en la papelería de la esquina, que en bolsas en el Palacio de Hierro, pero den todos modos.

La razón por la que ese tipo de gastos me generan culpa, es que pienso que debería usar ese dinero para cosas más importantes. Lo mismo sucede con tu tiempo.

Te sientes culpable por descansar porque piensas que deberías estar haciendo otra cosa con tu tiempo.

(Porque no te has hecho a la idea de que descansar sí es importante).

Para quitarte completamente la culpa de descansar, tienes que entender que descansar no sólo es importante, sino que es necesario y algo que mereces.

Como para entender eso primero tienes que romper muchos esquemas, y romper esquemas no siempre es fácil, hoy te voy a compartir una estrategia que puedes usar en lo que logras romperlos.

No debe ser sorpresa para nadie que me gusta mucho leer blogs. Uno de los temas del cual me gusta leer, porque nunca lo aprendí de niña, es el de finanzas personales.

Uno de los conceptos que más me sorprendió cuando empecé a leer de finanzas personales, es que presupuestar te ayuda a quitarte la culpa de gastar.

¿Cómo?

Imagina que ganas $5 pesos al mes y, dentro de tu presupuesto, destinas $1 a gastos de tu casa, $1 a gastos de transporte, $1 a gastos de salud, $1 para ahorrar y $1 para entretenimiento y gustos personales.

Como tienes “permiso” de gastar $1 en gustos personales, no tienes por qué sentirte culpable cuando te lo gastas… sea en la papelería de la esquina o en el Palacio de Hierro.

Algo similar sucede con tu tiempo.

Un área de nuestra vida que casi nunca agendamos es el descanso, pero así como asignas tiempo para trabajar y hacer pendientes, también es importante asignar tiempo para descansar. ¡Twitéalo!

En el sentido de que ambos son recursos, el tiempo y el dinero tienen muchas cosas en común. (También tienen muchas diferencias, como que el tiempo no se puede ahorrar, pero ese no es el tema del día).

Una de las similitudes es que, así como puedes presupuestar tu dinero, también puedes “presupuestar” tu tiempo.

Así como divides un ingreso determinado en cantidades destinadas a diferentes áreas de tu vida, divides una cantidad de tiempo determinada, de acuerdo al tiempo que cada área de tu vida necesita.

Por ejemplo: de las 168 horas que tiene una semana, destinas 8 diarias para dormir, 8 horas diarias para trabajar, 1 hora diaria para hacer ejercicio, etc.

Un área de nuestra vida que casi nunca agendamos es el descanso. Pero así como asignas tiempo para trabajar y hacer pendientes, también es importante asignar tiempo para descansar:

Si planeas tus horas de descanso (y las respetas), no vas a sentirte cansada todo el tiempo. Además, te liberará de sentirte culpable cundo descansas.

Si planeaste una siesta de 3 a 4 pm, no vas a sentir que “deberías” estar haciendo algo más, porque esa siesta es algo que ya tenías planeado.

En cambio, cuando te dejas llegar a tu punto de quiere por no descansar lo suficiente, y necesitas tomar breaks inesperados en momentos quizás no tan óptimos, le estás abriendo un camino a la sensación de culpa.

Algunos tips sobre cómo y cuándo agendar descansos:

 

1. Define tu “bed-time” diaria, es decir: a qué hora te vas a dormir y despertar todos los días. Pon una alarma en tu celular no sólo para la hora en la que te tienes que despertar, sino para la hora a la que te tienes que dormir.

2. Agenda una siesta o “power-nap” en algún punto medio del día. Después de la hora de lunch o comida es un buen momento.

3. Agenda horas de descanso después de eventos o situaciones que sabes que te van a consumir mucha energía: una junta importante, un evento de trabajo, una clase en el gimnasio.

–> Tú conoces tus ritmos mejor que nadie. Escúchalos y planea tus descansos de acuerdo a ellos.

–> Recuerda: descansar no sólo es importante, sino que es necesario y algo que mereces. Te recomiendo trabajar en grabarte esa idea hasta que te la creas. Es muy importante que dejes de sentirte culpable por descansar porque es algo que mereces.

Sin embargo, mientras te grabas y aceptas esa idea, planear tus momentos de descanso te “dará el permiso” de descansar sin sentir culpa por ello.

–> ¿Eres mala planeando organizándote, o quieres aprender más tips de gestión de tiempo? Este viernes 1 de marzo, ¡inscríbete a mi curso Tiempo para ti!!!

Con todo el cariño del mundo,

Comparte en:

¿Te gustó este artículo? Suscríbete para recibir los artículos nuevos y contenido exclusivo.

¡Quiero suscribirme!
Comentarios:

Deja un comentario

*Los campos requeridos se marcan con asterisco. Tu mail no se mostrará en los comentarios.