10 maneras de combatir la cultura de la productividad

5 de octubre del 2021 | en:  Gestiona tu energía, Organízate en el trabajo., Tiempo para ti

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Tiempo de lectura: 3 min. 43 seg.


“No es tu culpa estar tan ocupada. Vivimos en una sociedad que nos exige ser “productivas”; en la que nuestro nivel de “productividad” tristemente se traduce en estabilidad económica. Como mujeres, además, se nos asignan roles (los queramos o no), y con ellos vienen demasiadas responsabilidades: algunas nuestras, algunas que se nos imponen. Todo esto lo hemos aprendido a aceptar como normal. No, no es tu culpa estar tan ocupada”.

Eso escribí esta semana en una reflexión en instagram y, si bien es 100% cierto, también nos da algunas cosas a pensar; principalmente, ¿cómo estamos contribuyendo para preservar esa sociedad que nos tiene tan salvajemente ocupadas?

Acabé la reflexión de instagram con las siguientes tres preguntas:

“…una vez que identificamos y aceptamos nuestras circunstancias, viene el momento de tomar decisiones: ¿qué podemos cambiar y qué no? ¿qué queremos cambiar y qué no? ¿cómo podemos ir cambiando positivamente nuestras circunstancias y las de otrxs?”

Quiero enfocarme en la última pregunta.

A pesar de que muchas de nuestras tareas o pendientes son resultado de la tóxica cultura de la productividad, puede ser que con nuestras acciones contribuyamos -sin darnos cuenta- al establecimiento de esta cultura.

Por eso, el día de hoy compartiré diez maneras de combatir la cultura de la productividad; para ir, poco a poco, construyendo un mundo más sano para todxs. Me voy a enfocar en el ámbito laboral, que es donde más prevalece nuestra obsesión con la productividad, pero también daré uno que otro ejemplo para la vida personal.

Fotografía de Yaroslav Shraev

1. Cultiva un ambiente de comunicación abierta en tu equipo de trabajo. Frecuentemente me dicen que “no pueden decir que no” a sus jefxs o que cuando intentan explicarles por qué necesitan más tiempo para algo, no entienden sus razones y de todos modos se los exigen “para mañana”. Para empezar a cambiar este tipo de relaciones laborales tan tóxicas tienes que empezar por ti. Si tienes personas a tu cargo, cultiva un ambiente en el que todxs se sientan con la confianza de decir que no, pedir más tiempo, etc.

2. No envíes correos electrónicos o mensajes fuera de horas laborales. ¿Te molestan esos mensajes de trabajo que recibes en domingo? A tu equipo de trabajo también. Entiendo que a veces esa comunicación viene “de arriba” y es difícil de evitar, por eso tienes que empezar el cambio dentro de tu equipo. Antes de enviar ese mensaje el domingo a las 8 de la noche, pregúntate: ¿es absolutamente necesario mandarlo en este preciso momento? ¿Se va a acabar el mundo si lo envío el lunes en la mañana?

3. No esperes (ni exijas), respuestas inmediatas. ¿Te acuerdas de esa vez que tu jefa se enojó porque no le contestaste un mensaje luego luego, pero no se lo contestaste porque estabas trabajando? A lo mejor tu compañera de trabajo está ocupada y por eso no te ha contestado… a lo mejor está en el baño, déjala hacer pipí con calma.

4. Establece calendarios de trabajo con fechas definidas (y previamente acordadas). Eso de que “todo es para mañana” sólo sucede cuando no hay fechas definidas. Por contradictorio que suene, un plan detallado te permite vivir sin prisa.

Cuando un proyecto involucra a varias personas, es necesario tomar en cuenta a todo el equipo y estar de acuerdo con las fechas propuestas.

5. Envía el calendario de trabajo a todas las personas que necesiten conocerlo. De nada sirve un calendario de trabajo que sólo conoces tú. Todas las personas involucradas en un proyecto necesitan conocerlo.

6. Respeta las fechas del calendario de trabajo. No se vale poner una fecha de entrega el 10 de octubre y luego corretear al equipo para que tengan listo el proyecto desde el 5. Si necesitan tiempo antes de la entrega final para revisar el proyecto, considera eso en el calendario.

Puede ser algo como:

  • 5 de octubre: Entrega final.
  • 6 a 8 de octubre: Revisión.
  • 9 de octubre: Ajustes de la revisión.
  • 10 de octubre: Entrega final final.

7. Cultiva una cultura de prueba y error. Hay proyectos que necesitan “salir a la primera”. Lo demás es un proceso de continua mejora. (De hecho, el proyecto que “salió a la primera” también puede cambiar con el tiempo, pero entiendes a lo que me refiero).

8. Despiértate tarde un fin de semana. Si no tienes nada que hacer a una hora específica, ¡despiértate tarde! …¿Ya te acostumbraste a despertar temprano y te despiertas aún sin alarma? Llévate la mañana con calma. Quédate en pijama, desayuna, ponte a ver la tele. Puedes ver una de las series que recomendé en el newsletter de favoritos de septiembre 😉

9. Deja a medias esa bufanda que estás tejiendo. Hazlo a propósito. ¿Cuántos proyectos personales empezamos y dejamos a medias sólo para sentirnos culpables por no haberlos terminado? Si el objetivo de tu hobby es pasártela bien y te la pasaste bien tejiendo lo que hayas avanzado de la bufanda… ¿qué importa si no la terminas?

10. No hay punto 10 porque decidí dejar a medias este artículo. (A propósito). 😉


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