¿Cómo cerrar bien la semana cuando nada sucede de acuerdo a lo planeado?

20 de marzo del 2019 | en:  Gestión de tiempo centrada en ti, Mi vida imperfecta

Lee el artículo

–> Tu problema: Haces tu plan para la semana. Seas buena (o no tan buena) organizándote, más o menos sabes qué cosas tienes que hacer y cuándo tienes que hacerlas… pero luego suceden mil imprevistos y cosas no planeadas que te arruinan tus planes. No sabes cómo manejar imprevistos o cómo seguir con tus planes cuando nada sale de acuerdo a lo planeado.

La solución: En este artículo aprenderás tres pasos y una estrategia bonus, que te ayudarán a cerrar bien tu semana, aunque te surjan muchos imprevistos.

La gestión de tiempo, como la vida, es imperfecta. Una característica clave de la planeación a futuro es que nunca se cumple al 100%. ¡Twitéalo!

Imagínate el siguiente escenario: después de mucho tiempo tratando (sin éxito), de organizarte mejor, sientes que finalmente lo estás logrando.

Haz leído blogs, libros, escuchado podcasts o empezado a seguir expertos en redes sociales de quienes estás aprendiendo muchos tips. A lo mejor me empezaste a seguir en redes sociales, o incluso te inscribiste (o pensaste inscribirte) a mi curso.

A lo mejor algún otro autor o yo te hemos inspirado a organizarte mejor.

Te sientes inspirada, motivada y capaz de comerte al mundo con tu nuevo sistema de organización. Te acabas de comprar una agenda padrísima o descargar una app increíble.

Estás L I S T A.

En tu agenda o app nueva haces tu planeación para la semana usando todos los tips que has aprendido, pero de pronto, algo se te atraviesa:

LA VIDA.

La vida sucede, y con ella, cualquier cantidad de imprevistos: se te poncha una llanta, tu jefe te pide un proyecto que no tenías planeado, tu cliente te pide una corrección cuando pensabas que el proyecto ya había quedado, te da una gripa tremenda o hace erupción el Popocatépetl.

(Ya sabes, si vives en una ciudad cercana al Popocatépetl o a cualquier otro volcán).

Todos esos imprevistos, que como su nombre lo indica, no tenías previstos, “te arruinan tus planes”. Cuando la vida te cambia la jugada, te paralizas y no sabes qué hacer… y adiós planeación.

>>> Una de las principales preguntas que recibo de mis alumnas, seguidoras y asesoradas es, precisamente, cómo hacerle cuando te suceden imprevistos.

Cómo puedes manejarlos para que no te arruinen TODOS tus planes.

Si bien no hay manera de impedir que los imprevistos sucedan, sí hay maneras de enfrentarlos (e incluso, de reducirlos).

El día de hoy te compartiré tres estrategias para manejar imprevistos. En próximas semanas, te compartiré un artículo con estrategias para reducirlos.

(Suscríbete a la Comunidad Imperfecta para recibir una notificación cuando publique ese artículo)

Antes de compartirte las estrategias, debo recordarte dos cosas que son absolutamente necesarias para que seas capaz de manejar imprevistos:

Aceptación: Los imprevistos van a suceder sí o sí, no hay manera de evitarlos. Cuando estás constantemente peleándote con ellos, entras en una mentalidad de “todo está saliendo mal”, que no te permite solucionar nada. Aceptar que los imprevistos van a suceder es un paso importante para poder resolverlos.

Consciencia de la realidad (o awareness): Te puedo apostar lo que quieras a que en realidad no tienes tantos imprevistos como piensas. Daniel Gilbert, en su libro Stumbling on Happiness, explica que nuestro cerebro está programado para priorizar los recuerdos negativos, antes que los positivos. Por eso, al final de la semana, te acuerdas más de las tres cosas que salieron mal, que de las diez cosas que salieron bien.

Ser consciente de cómo pasaste tu tiempo te ayuda a darte cuenta de que en realidad no tienes tantos imprevistos como piensas. (Y que, si los tienes, muchos de ellos se pueden resolver). Esa consciencia de la realidad también te puede ayudar a salir de la mentalidad de “todo está saliendo mal”.

Ahora sí, sin más, te comparto los tres pasos y el bonus tip para manejar los imprevistos que se te atraviesen.

1. Evalúa el tamaño del imprevisto y decide: ¿reajustas o lo dejas fluir?

 

Hay diferentes tipos de imprevistos, y no todos tienen el mismo impacto en tus planes. El primer paso para manejar con un imprevisto, es identificar su tamaño, es decir, qué tanto va a impactar en tus planes.

Por ejemplo: que un día no encuentres tus llaves y llegues un poco tarde a la oficina no tiene por qué representar mucho cambio en tus planes, pero que un día tengas una emergencia familiar, puede sacudir tu agenda un poco más.

  • Cuando te enfrentas a un imprevisto pequeño, acéptalo y déjalo fluir. No pasa nada, la vida sigue. Sacúdete y, como dicen en inglés: move on.
  • Cuando te enfrentas a un imprevisto de mayor impacto, reajusta tu agenda con uno de los siguientes dos pasos.

—–

*Ojo* El peligro de los imprevistos pequeños es que, si no los dejas fluir, pueden hacerte entrar en una mentalidad de “todo me está saliendo mal”. Cuando entras en esa mentalidad, tu día corre el riesgo de llenarse de una colección de pequeños imprevistos, y eso sí que puede afectar tu agenda.

Recuerda, si no tiene importancia, déjalo fluir.

—–

 

2. Reacomoda prioridades.

 

Si ya identificaste que el imprevisto tendrá un impacto profundo en tus planes, es hora de reajustar prioridades. Claramente, no te dará tiempo de acabar todo lo que originalmente tenías en tu agenda. Verifica qué cosas son las más importantes y enfócate en ellas. Las demás, reacomódalas o, si no son muy importantes, déjalas ir. 

 

3. Borra, borra, borra. (O tachonea).

 

No tengas miedo de borrar tareas (o tachonearlas, si escribes con pluma). No todas las tareas de tu agenda tienes que reacomodarlas, algunas simplemente puedes olvidarlas, sacarlas de tu mente, dejarlas ir.

Sé muy crítica con tu agenda y decide: ¿cuáles tareas es necesario reacomodar? ¿cuáles puedes borrar y dejar ir?

El problema con la procrastinación es que te vuelve más susceptible a los imprevistos. ¡Twitéalo!

*BONUS TIP*  Cumple tus planes previos hasta donde te sea posible.

Todas las personas tienen su propia manera de procrastinar. (La procrastinación es un problema con el que casi todo el mundo batalla). Yo, por ejemplo, soy una persona que se “da permisos” bajo la promesa de un esfuerzo futuro.

“Hoy me doy permiso de no trabajar, pero mañana trabajo el doble”

El problema con ese tipo (o cualquier tipo) de procrastinación, es que te vuelves más susceptible a los imprevistos.

No importa que tenga toda la intención del mundo de trabajar el doble al siguiente día de mi “permiso”; si me surge un imprevisto, no voy a poder hacerlo. En lugar de retrasarme por un día de trabajo, me voy a retrasar por dos. En cambio, cuando evito los “permisos”, hago un avance constante, y si me sucede un imprevisto, no me retraso tanto.

Si llevas semanas sin hacer ejercicio, y justo el día que decidiste empezar otra vez, te enfermas, no puedes responsabilizar a tu enfermedad por tu falta de ejercicio. Si hubieras hecho ejercicio los días anteriores, la enfermedad no te quitaría el avance que ya llevas.

Por eso, siempre cumple tus planes previos hasta donde te sea posible.

Lo más importante para enfrentarte a imprevistos es tener una mentalidad flexible.

Como perfeccionistas, nos gusta que nuestros planes salgan exactamente cómo los habíamos imaginado, pero eso nunca es posible. La gestión de tiempo, como la vida, es imperfecta. Una característica clave de la planeación a futuro es que nunca se cumple al 100%.

Tener disposición para la flexibilidad, te permitirá no entrar en pánico y bloquearte cuando te topes con imprevistos. Recuerda: primero evalúa el tipo de imprevisto y decide si es necesario reajustar algo o simplemente dejarlo fluir.

Si necesita un reajuste, verifica qué tareas puedes reacomodar y cuáles simplemente vas a borrar.

No le tengas miedo al cambio.

—–

¡Cuéntame en los comentarios!

  1. ¿Tú cómo manejas los imprevistos?
  2. ¿Qué te cuesta más trabajo: reacomodar, o dejar ir?

Con todo el cariño del mundo,

—–

Siguen abiertas las inscripciones a mi curso Tiempo para ti. Estarán abiertas hasta mañana, 21 de marzo, a las 12 de la noche. Si te interesa la gestión de tiempo o quieres aprender a organizarte, ¡no te lo pierdas! 🙂

Comparte en:

¿Te gustó este artículo? Suscríbete para recibir los artículos nuevos y contenido exclusivo.

¡Quiero suscribirme!
Comentarios:

Deja un comentario

*Los campos requeridos se marcan con asterisco. Tu mail no se mostrará en los comentarios.