Gestión de tiempo minimalista: no seas acumuladora de pendientes.

5 de febrero del 2019 | en:  Acepta / Deja ir, Gestión de tiempo centrada en ti

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El primer paso para organizarte no es buscar tips de productividad, el primer paso para organizarte es depurar tu lista de pendientes. ¡Twitéalo!

Tengo el recuerdo muy claro: una vez, cuando era niña, en la cocina de mi abuela. (La mamá de mi mamá). Habíamos ido a comer y, después de la sobremesa, mi mamá fue a la cocina y vació toda la alacena.

Sacó todo y lo acomodó sobre la mesa, que pronto se llenó de comida y platos amontonados.

¿El objetivo de mi mamá?

Tirar todo lo que se pudiera tirar.

(No puedo ni negar ni confirmar que había comida con fechas de caducidad de años atrás).

Ese es uno de los pasatiempos favoritos de mi mamá y mi tío: repasar los cuartos de mi abuela para ver qué cosas se pueden sacar: a la basura, para donar o regalarlas a alguien, según sea el caso. Sacan todo lo que consideran que mi abuela ya no necesita.

Antes de que se indignen a nombre de mi abuela, en realidad sacan cosas que ya no necesita (ni usa o ha usado en mucho, mucho tiempo). Digamos que mi abuela es de esas personas que guardan hasta los recuerditos que dan en los bautizos.

A menos que sean como los que da mi mamá, (canastas tejidas, alhajeros de talavera, cuadros enmarcados de punto de cruz), no creo que nadie necesite otra cajita de plástico con las palabras “Mi Primera Comunión” grabadas encima.

Mi abuela guarda todo. Como reacción, mi mamá tira todo.

En mi casa, debemos tener cuidado con nuestras pertenencias si no queremos que de pronto desaparezcan del hogar. (Mi mamá va a decir que estoy exagerando, pero NO estoy exagerando. Mi papá y mis hermanas me van a respaldar en esa afirmación).

Crecí, entonces, pensando que mi mamá tiraba demasiadas cosas.

A veces le reclamaba en broma: “Todas las mamás guardan todos los trabajos de la escuela de sus hijos”.

Mi mamá no guardaba ni siquiera todos los dibujos que le regalábamos.

Antes de que se indignen a mi nombre y al de mis hermanas, ahora que he crecido me doy cuenta de que no tiraba demasiado, al contrario, tiraba lo necesario. Porque no, no guardaba todos nuestros dibujos o trabajos de la escuela, pero guarda lo que es significativo.

Tiene guardadas, por ejemplo, todas nuestras cartas a los Reyes Magos. También guarda cartitas que les escribimos a mis papás, los dibujos con más significado y, sí, uno que otro trabajo de la escuela.

Cada una de mis hermanas y yo tenemos una caja de recuerdos para cada quien. Una única caja en la que caben nuestros 17, 27 y 28 años de vida, respectivamente.

Es padrísimo ver esa caja cuando, (muy) de vez en cuando, la sacamos. Todo lo que está guardado ahí es especial.

Sospecho que no sería igual de padre, ni nos darían ganas de revisar los contenidos, si en lugar de una caja fueran diez. Si tuviéramos que buscar recuerdos significativos entre montones de libretas de la escuela. Una plana de tercero de kínder es chistosa, más de una es redundante.

Se siente rara la idea de tirar objetos que nos traen recuerdos porque no nos gusta dejar ir.

Si bien uno que otro objeto significativo es importante conservarlo, es importante también darnos cuenta de que los recuerdos viven en nuestra mente, no en los objetos.

Entre más cosas dejamos ir, más significado tienen las que decidimos quedarnos.

Se siente rara la idea de tirar objetos que nos traen recuerdos porque no nos gusta dejar ir, pero los recuerdos viven en nuestra mente, no en un objeto. ¡Twitéalo!

Marie Kondo, la experta en organización japonesa, dice que sólo existen dos razones para no querer deshacerse de un objeto:

  1. Aferrarse al pasado: No querer soltar.
  2. Temerle al futuro: Guardarlo “por si algún día lo necesitas”.

Kondo es partidaria de tirar, donar o regalar casi todas tus pertenencias. Para ella, las únicas que debes guardar son las que realmente necesitas o las que te hacen feliz. De ahí en fuera, nada se queda.

Esté o no de acuerdo con la postura extrema de Marie Kondo, hay algo en lo que concuerdo: tener menos cosas es la única manera de mantener tus espacios en orden.

¿Alguna vez has visto tips de organización en facebook o pinterest?

La mayoría de esos tips se basan en la idea de “aprovechar el espacio”; encontrar maneras de usar hasta el último centímetro cuadrado de tu clóset o alacena, para guardar toda tu ropa o productos de cocina sin necesidad de amontonarlos, crear contenedores u organizadores originales que te permitan guardar más cosas sin que se revuelvan.

En esencia, estas estrategias te invitan a encontrar o crear más espacio para que te quepan más cosas.

Marie Kondo difiere: para ella, la única manera efectiva de organizar tus espacios no es encontrarle un lugar a todas tus cosas, sino reducir tu número de pertenencias.

En septiembre de este año, di la primera generación de mi curso en línea Tiempo para ti: un curso de manejo de tiempo dirigido a mujeres. (O, como dice en la página del curso, a mujeres que tienen mil cosas que hacer).

Es un curso muy padre que se basa en tres ejes: manejo de tiempo, cambio de mentalidad y gestión de energía. Lo que busco es enseñarles una estrategia de manejo de tiempo que les permita ser más organizadas para nunca quedarse sin tiempo para ustedes. 

(Hay que admitir que entre más ocupadas estamos, menos tiempo nos damos a nosotras).

(Si te interesa el tema del curso, las inscripciones para la tercera generación se abren el 1 de marzo).

A lo mejor te estás preguntando qué tienen que ver Marie Kondo y la cocina de mi abuela con la gestión de tiempo. Curiosamente, tienen todo que ver.

¡La clave de mi filosofía de manejo de tiempo, alrededor de la cual gira el curso, tiene mucho que ver con la estrategia de organización de Marie Kondo.

Imagina que el horario de tu semana representa tu clóset. En una semana hay 168 horas, cada una de ellas es como si fuera un cajón.

En tu clóset, a cada cajón le cabe un número determinado de cosas. Entre más calcetas tratas de amontonar en un cajón, más desordenado va a estar. Marie Kondo dice que la única manera de mantener ordenados tus espacios es deshaciéndote de un gran número de pertenencias… lo mismo sucede con la organización de tu tiempo.

Si cada hora de tu semana es un cajón, a cada una le “cabe” un número determinado de actividades. Entre más pendientes quieres amontonar en una hora, más imposible va a ser que te organices.

Así como la única manera de mantener tus espacios ordenados es deshacerte de las cosas que no necesitas, la única manera de organizar tu tiempo es deshacerte de pendientes que no necesitas. 

La próxima vez que te sientas presionada (ya sea por alguien más o por ti misma), para acabar un millón de tareas en un corto periodo de tiempo, recuerda: cada hora de tu semana es un cajón, y a cada cajón le cabe un determinado número de actividades. No te sientas mal por no poder hacerlo todo, hacerlo todo es imposible.

Así es que ya lo sabes, el primer paso para organizarte no es buscar “tips de productividad”, el primer paso para organizarte es depurar tu lista de pendientes. Casi podría apostarte que puedes eliminar al menos la mitad.

¿No sabes por dónde empezar a depurar tu lista? Empieza con estas cuatro preguntas poderosas. ¿Quieres un sistema más detallado para hacerlo? Este 1 de marzo inscríbete a la tercera generación de Tiempo para ti 🙂

Con todo el cariño del mundo,

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Comentarios:
  1. Loulou Munoz dice:

    Me encantó la analogía entre organizar el espacio y organizar los pendientes de tu agente. Y pues sí, todo se resume en tener menos…. Saludos.

    1. Mariana López González dice:

      ¡Gracias Lulú! Sii, cada vz me convenzo más de que la clave para la vida no es la palabra “más”, sino “menos” 🙂 ¡Un abrazo!

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