El cambio de mentalidad que necesitas para no vivir siempre ocupada

14 de noviembre del 2018 | en:  Acepta / Deja ir, Mi vida imperfecta, Sé tu propio eje

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La diferencia entre una vida ocupada y una vida plena no está en la cantidad de actividades que realizas, sino en la calidad de vida que estas te dan.

Te conozco y sé que tienes un problema: siempre estás ocupada.

Yo sufría del mismo problema que tú. Por eso conozco la frustración que sientes cuando las cosas que tienes que hacer, no te dejen tiempo para las que quieres hacer.

Ayer, en instagram, les pregunté a mis seguidoras para qué cosas les gustaría tener más tiempo.

Estas fueron algunas de sus respuestas:

  • Hacer ejercicio.
  • Meditar
  • Leer.
  • Dibujar.
  • Bordar…

…entre otras cosas.

A ti, ¿para qué te gustaría tener más tiempo ?

Si siempre estás ocupada y ya no quieres vivir así… el artículo de hoy es para ti.

Desde niña, siempre fui la alumna de puro 10: la responsable, la consentida de los maestros, la “matada” del salón.

Era la típica que siempre llevaba la tarea.

Siempre.

“Cumplida” es una de las palabras que define mi infancia, al menos en lo que respecta a mi vida escolar.

Así era yo: “cumplida”.

Nunca decía que no y siempre cumplía con todo lo que me pedían: desde tareas para la escuela, favores o incluso compromisos sociales con amigos.

Una vez, en la primaria, una de mis maestras me pidió, como favor personal, que le diera “asesorías” a uno de mis compañeros que estaba reprobando todas sus materias.

Las asesorías consistían en que todas las tardes, el chofer de mi compañero iba a mi casa y se llevaba todas mis libretas para sacarles copias. Después, su mamá hablaba por teléfono a mi casa y le tenía que explicar las tareas y los temas que habíamos visto en clase.

Ese tiempo que pasé ayudando a mi compañero en las tardes (o más bien a su chofer y a su mamá), pude haberlo pasado siendo niña: jugando con mi hermana, dibujando, viendo la tele o algo así. Después de todo, ¡estaba en quinto de primaria! …y resolverle la vida a mi compañero no era mucha ayuda que digamos.

Pero mi maestra me lo pidió como un favor personal…

Ni modo que le dijera que no.

Así era siempre, en todas las áreas de mi vida: pasaba la mayor parte de mi tiempo cumpliéndole a otros.

Con el tiempo, la “niña cumplida” que fui, se fue convirtiendo en una “mujer ocupada”.

Si tuviera que adivinar, diría que tú también dedicas la mayor parte de tu tiempo a otros. Como mujeres, vivimos con el peso de muchas expectativas sobre nuestros hombros. Por eso sentimos la necesidad de complacer a otros. De cumplir.

Como mujeres, vivimos con el peso de muchas expectativas sobre nuestros hombros. Por eso sentimos la necesidad de complacer a otros. De cumplir. ¡Twitéalo!

Ahora, es imposible no tener cosas que hacer.

Como siempre digo en mis conferencias, la vida es mucho más que sólo sentarnos a respirar: tenemos amigos, familia, pasatiempos, sueños, aspiraciones, deseos, metas, trabajo, proyectos.

Todas esas cosas hacen nuestra vida muy rica, pero también nos generan roles, actividades, responsabilidades, compromisos… e inevitablemente, listas de pendientes.

La buena noticia es que no todos los compromisos tienen que convertirse en pesos sobre nuestros hombros.

Cuando empecé este texto, te dije que antes sufría del mismo problema que tú, que vivía muy ocupada.

Hoy todavía tengo mi agenda llena de cosas que hacer, pero esas cosas ya no me pesan.

¿Por qué?

¿Cuándo tus “pendientes” dejan de pesarte?

La diferencia empieza cuando tus ocupaciones se convierten en elecciones personales…

Cuando lo que haces no es para cumplirle a otros, sino para hacerte crecer a ti.

Haz una lista de las cosas que tienes que hacer en esta semana y pregúntate: ¿cuántas de esas cosas las haces únicamente por obligación? ¿para complacer o cumplir las expectativas de otros?

Para dejar de vivir siempre ocupada tienes que cambiar tu mentalidad de “cumplir”, por una mentalidad de “crecer”.

Elige pasar tu tiempo en cosas que te hagan crecer en las diferentes áreas de tu vida: personalmente, emocionalmente, espiritualmente, profesionalmente, etc.

Una mentalidad de crecimiento contribuye a tu plenitud, sin caer en el mito de que todo lo que hagas en la vida tiene que ser “positivo”, “divertido” o tiene que gustarte.

A mí, por ejemplo, no me encanta hacer ejercicio. Si me das la opción, elegiría ver Netflix sobre hacer ejercicio un millón de veces. Pero hacer ejercicio contribuye a mi crecimiento, a mi salud. Por eso lo hago.

Como es una elección personal, busco un ejercicio que me guste, no uno que pueda presumir en instagram. (Nadie quiere verme haciendo aerobics en la sala de mi casa).

En cambio, si hiciera ejercicio para cumplir con la expectativa de otros, se convertiría en un peso para mí.

¿Cuántas de las cosas que haces, las haces únicamente por obligación, para complacer o cumplirle a otros? ¡Twitéalo!

Te vuelvo a preguntar entonces: ¿cuántas de las cosas que haces son sólo por obligación, para complacer o cumplirle a otros? ¿cuántas de ellas contribuyen a tu crecimiento?

¿Cómo puedes convertir las actividades que haces por obligación, en actividades que haces para tu crecimiento?

La diferencia entre una vida ocupada y una vida plena no está en la cantidad de actividades que realizas, sino en la calidad de vida que te dan. 

A partir de hoy, te invito a que pases tus compromisos y responsabilidades por el filtro de la mentalidad de crecimiento.

Vas a ver cómo empieza a mejorar la calidad de tu vida.

–> ¿Quieres aprender a cambiar tu vida ocupada por una vida plena? <–

Una de las herramientas más sencillas que tienes para hacerlo, es tu agenda. Los compromisos que apuntas dicen mucho sobre tus prioridades, tus elecciones y el valor que le das a tu crecimiento.

Si tu agenda refleja la vida de una mujer que vive para cumplirle a otros… si tu plenitud es un elemento ausente en sus páginas… ¡necesitas mi curso Tiempo para ti! Un curso online de manejo de tiempo para mujeres con muchos sueños, pero poco tempo para cumplirlos.

En él, te enseñaré a romper mitos, cambiar tu perspectiva y organizarte poniéndote a ti en el centro de tu vida, a través de tres ejes guía: cambio de mentalidad, manejo de tiempo y gestión de energía.

Las inscripciones estarán abiertas hasta el 18 de noviembre y no volveré a dar el curso sino hasta el segundo trimestre del 2019. ¡No elijas seguir dedicando tu tiempo para cumplirle a otros!

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Si tienes dudas sobre el curso o simplemente quieres compartirme alguna reflexión, ¡déjame un comentario! (o escríbeme a hola@marianaylavida.com).

Con todo el cariño del mundo,

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