Atrévete a renunciar a tus sueños

24 de octubre del 2018 | en:  Acepta / Deja ir, Suelta el miedo

Lee el artículo

No renunciar a algo que te pesa, te impide crecer o ya no te hace feliz, es renunciar a ti misma.

Hace unas semanas, escuché a de Danielle Laporte hablar de un ritual para “enterrar” tus sueños.

Esencialmente, era una invitación (¿o permiso?), para renunciar a tus sueños.

Por todos lados se ven mensajes que te invitan a perseguir tus sueños, ¿pero renunciar a ellos?…

Eso no se ve tanto.

(De hecho, nunca había escuchado el concepto de “enterrarlos”).

¿Cuántas ideas de lo que alguna vez quisiste para tu vida cargas sobre tus hombros? ¿Cuántas de esas ideas han perdido vigencia, has superado, o cuántas dejaron de ser compatibles tus circunstancias? ¿Cuántas te quitarían un peso de encima si te atrevieras a dejarlas ir?

¿Una maestría? ¿Un trabajo ideal? ¿Una familia?

Cuando era niña, todas mis amigas y yo decíamos que nos íbamos a casar a los 25 años. Hoy estoy a menos de dos meses de cumplir los 29 y una boda no se vislumbra ni en el horizonte.

Pero aquí donde estoy, estoy bien.

Está bien renunciar a lo que alguna vez soñaste.

Si tu vida cambia, ¿por qué no cambiarían tus sueños también?

Está bien renunciar a lo que alguna vez soñaste. Si tu vida cambia, ¿por qué no cambiarían tus sueños también? ¡Twitéalo!

A la mayoría de las personas les cuesta mucho trabajo decidir qué carrera van a estudiar. A mí no me costó nada de trabajo. Decidí que estudiaría diseño gráfico desde que iba más o menos en segundo de secundaria.

Y no sólo sabía qué quería estudiar, tenía una visión de vida muy clara.

Claro, era una visión de vida de película, pero ¿qué otro tipo de visión puede esperarse de una niña de 15 años?

(Me imaginaba viviendo en Nueva York, trabajando en una agencia de diseño fresa. Sí, con esas palabras. De hecho, me imaginaba exactamente la vida de Anne Hathaway en El Diablo Viste a la Moda. Con todo y la jefa exigente, porque me encanta perseguir la aprobación de otros).

Cuando entré a la universidad, iba “con todo” para realizar esa visión. Me encantaban mis clases, me encantaba mi carrera, me encantaban mis tareas y me encantaba el sueño de lo que mi vida iba a ser.

Hasta que dejó de encantarme.

Más o menos en quinto semestre, tuve una clase que odié con todas mis fuerzas. Estaba, además, en medio de una crisis existencial, causada por la recuperación de mi cirugía en el 2009.

Cuando terminé mi quinto semestre, les dije a mis papás que iba a salirme de la universidad.

(Claro que no me atreví a hacerlo).

Toda mi vida fui la alumna del puro 10. La consentida de los maestros. La que sacaba diplomas de primer lugar.

¿Cómo podía abandonar la universidad si siempre había sido tan responsable?

Esa vez, cuando les dije a mis papás que me iba a salir de la universidad, no me presionaron para quedarme. De hecho, apoyaron mi decisión…

Pero me preguntaron que si estaba segura y me dijeron que lo pensara bien. Esas son las únicas palabras que necesito para dudar de mí misma.

Decidí tomarme el verano para pensarlo. Acabando el verano, la idea de abandonar la universidad ya se me había olvidado.

No me arrepiento de haber terminado mi carrera, es el camino que me trajo hasta acá… pero tampoco hubiera estado mal dejar la universidad. Ese camino también me hubiera llevado a un lugar de plenitud.

Todos los caminos nos llevan a la plenitud si lo decidimos.

Todos nuestros pasos son una oportunidad para renunciar al camino que caminamos y comenzar uno nuevo.

Todos nuestros pasos son una oportunidad para renunciar al camino que caminamos y comenzar uno nuevo. ¡Twitéalo!

A lo largo de mi vida, he tenido muchas oportunidades para renunciar.

Cuando me operaron por primera vez en el 2009, tuve una oportunidad muy clara de renunciar a la vida. Me alegro mucho de no haberlo hecho.

Pero también se me han presentado otras oportunidades que, probablemente, hubiera sido mejor tomar.

Quizás hubiera sido mejor renunciar a lo que fue una ruptura amorosa muy dramática cuando estaba en la universidad, por ejemplo. Tal vez hubiera sido mejor renunciar a la resistencia que puse.

(Por otro lado, ¿qué se puede esperar de la primera ruptura de una relación?)

Cuando salí de la universidad, tuve la fortuna de entrar a trabajar al despacho de mis sueños. El despacho de diseño de uno de mis profesores en la universidad, en el que todas mis amigas y yo queríamos trabajar.

Por un lado, porque hacían cosas muy padres y diferentes a lo que habíamos visto antes. Por otro, porque estaba decorado como despacho de diseño de película. (O de Pinterest). Tenía una pared de pizarrón y mesas verde limón.

Al principio me encantaba mi trabajo. Me encantaba el lugar, me encantaba el ambiente, me encantaba lo que hacíamos y me encantaba cómo trabajar ahí me hacía sentir.

Hasta que dejó de encantarme.

Después de poco más de un año, les dije a mis papás que iba a renunciar.

(Esa vez sí me convencieron de quedarme).

Toda mi vida fui la alumna del puro 10. La consentida de los maestros. La que sacaba diplomas de primer lugar.

¿Cómo podía renunciar a mi trabajo si siempre había sido tan responsable?

Entre más tiempo pasa, la imagen que has construido de ti pesa cada vez más, hasta que te impide salirte del camino que estás caminando aunque ya no sea el camino para ti.

“Crea fama y échate a dormir”, siempre dice mi mamá.

Yo ya me había creado fama y me daba mucho miedo hacerla pedazos.

¿Cómo Mariana, la del puro 10, la consentida de los maestros, la siempre responsable, iba a renunciar a su trabajo?… sobre todo para perseguir “un sueño guajiro”. (Este blog).

Me alegro mucho de haberme atrevido a renunciar, aunque me haya tomado mucho tiempo hacerlo

Pasó un año desde que les dije a mis papás por primera vez, hasta que por fin tomé la decisión de salirme.

Toda mi vida fui la alumna del puro 10. La consentida de los maestros. La que sacaba diplomas de primer lugar. ¿Cómo podía renunciar a mi trabajo si siempre había sido tan responsable? ¡Twitéalo!

Un trabajo no es a lo único a lo que puedes renunciar. Hace poco pregunté a mis seguidoras de instagram a qué cosas no se han atrevido a renunciar. Estas fueron algunas de sus respuestas:

  • No me atrevo a renunciar a mi pareja por no creerme capaz de sacar a mis hijos adelante.
  • No me atrevo a renunciar a alguien que llevo esperando mucho tiempo que me invite a salir.
  • No me atrevo a renunciar a la idea de que no soy suficiente.
  • No me atrevo a renunciar al miedo a conocer amigos nuevos, por miedo a perder a los que tengo.

Atreverte a renunciar a algo no es fácil, hay muchas cosas a considerar. Pero si has considerado las circunstancias y sabes que eres capaz de hacerlo… ¿qué te está deteniendo?

(Déjame interrumpir a tu crítica interna en este momento: sabes que eres capaz de hacerlo).

 

–> No renunciar a algo que te pesa, te impide crecer o ya no te hace feliz, es renunciar a ti misma <–

En lugar de renunciar a ti, renuncia a hacerte menos, a dudar de que eres capaz, a la imagen que has construido de ti (que no te define).

No renuncies a tus sueños actuales, pero atrévete a renunciar a lo que alguna vez soñaste que hoy se ha convertido en un peso.

 

Está bien renunciar a lo que alguna vez soñaste.

Si tu vida cambia, ¿por qué no cambiarían tus sueños también?

 

La vida no sólo se construye persiguiendo cosas. También se construye dejando ir. ¿Te vas a atrever a hacerlo?

 

–> PD importante: Desde hace algunas semanas había estado anunciando mi audiocurso Valiente. En la página estaba anunciado como un curso para aprender a soltar el miedo (en general), y comenzaba este lunes 29 de octubre. Sin embargo, después de platicar con varias de mis lectoras me di cuenta de que este tema de renunciar a lo que ya no te hace feliz es muy importante y les está costando mucho trabajo. Por eso, voy a ajustar el contenido del audiocurso para que se enfoque en enseñarles a enfrentar el miedo a renunciar. Esto va a retrasar la fecha de inicio del curso, sin embargo, voy a dejar las inscripciones abiertas. Las 10 primeras mujeres en inscribirse tendrán una asesoría individual conmigo para ayudarlas a trabajar el miedo a una de sus renuncias; si quieren aprovechar esta asesoría 1 a 1 conmigo, pueden inscribirse de una vez. Cualquier duda, escríbanme a hola@marianaylavida.com

Comparte en:

¿Te gustó este artículo? Suscríbete para recibir los artículos nuevos y contenido exclusivo.

¡Quiero suscribirme!
Comentarios:

Deja un comentario

*Los campos requeridos se marcan con asterisco. Tu mail no se mostrará en los comentarios.