Tres alternativas para descansar cuando no tienes tiempo de descansar

27 de marzo del 2019 | en:  Acepta / Deja ir, Gestión de tiempo centrada en ti

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Tu problema:

a) Constantemente te sientes cansada, pero no tienes tiempo para descansar.

b) Quisieras aprovechar más tu tiempo, pero el poco tiempo libre que tienes lo “desaprovechas” porque te sientes muy cansada y no tienes ganas de hacer nada.

La solución: 

En este artículo, aprenderás tres alternativas para sentirte menos cansada y descansar cuando no tienes tiempo de descansar.

Esta semana, recibí un correo de una de mis alumnas de Tiempo para ti, en el que me preguntaba cómo puede aprovechar mejor su tiempo, si todo el tiempo libre que tiene es en la noche y a esa hora ya está muy cansada y sin ganas de hacer nada.

Hace unas semanas, una de mis seguidoras en instagram me preguntó si tenía algún tip para no sentirse tan cansada, porque está muy ocupada y no tiene mucho tiempo para descansar.

Pero el cansancio no es un problema exclusivo de mis alumnas, seguidoras o asesoradas. En general, el cansancio es un problema de esta época.

¡Y cómo no sentirte cansada, si prácticamente vives corriendo! Siempre tienes cosas que hacer… y el poquito tiempo libre que tienes, como el de mi alumna, es sólo un ratito y en las noches.

Si hicieras una auditoría de tu agenda, casi te puedo apostar que te darías cuenta de que sí tienes tiempo para descansar… pero no es el tema de hoy. Hoy te voy a compartir tres alternativas para descansar que no requieren de mucho tiempo.

Mi tip más valioso para sentirte menos cansada, es el siguiente:

(¿Estás lista?)

>>> Para sentirte menos cansada, tienes que descansar. <<<

¡Pero espera! Antes de que me digas: Mariana, ya sé que tengo que descansar, mi problema precisamente es que no tengo tiempo para descansar, déjame que te diga lo siguiente:

Hay muchas formas diferentes de descansar.

(Algunas que no ocupan tiempo y quizás no se te habían ocurrido).

Imagínate el siguiente escenario:

Tuviste un día súper pesado en el trabajo. Muchas juntas, problemas que resolver, un conflicto con tu jefe y un reporte que entregar. Cuando llegas a la hora de la comida, tienes tantas cosas en la cabeza que sientes que no puedes ni con tu vida.

De hecho, estás tan cansada que ponerte a llorar.

(No puedo ni confirmar ni negar que alguna vez me encerré en el baño para llorar después de una junta).

Cuando sales de trabajar, sientes que necesitas despejar tu mente. Te acuerdas de que hay una clase de kickboxing en el gimnasio camino a tu casa y se te ocurre que es la manera óptima para desahogar tus problemas usando tu cuerpo.

Llegando a tu casa después de clase, te das un baño. Saliendo de bañar, después de haber sudado todo tu estrés, te sientes despejada mentalmente y lo suficientemente cansada (de una manera satisfactoria), como para dormir delicioso.

Ahora imagina este otro escenario:

Acabas de correr un maratón. Nunca habías corrido uno, pero siempre había estado en tus metas. Entrenaste, te preparaste, finalmente lo corriste y lo lograste.

Acabando el maratón, estás orgullosa de ti misma, aunque justificadamente cansada. Llegó un punto en el que pensaste que no ibas a poder seguir corriendo, pero superaste ese punto y terminaste el maratón. Ahorita, tu cuerpo se merece un descanso.

Imagina que acabando el maratón, una amiga te habla y te invita a que vayas con ella a su clase de kickboxing.

Está loca, ¿no?

¡Acabas de correr un maratón! Lo que tu cuerpo necesita es un descanso, no una case de kickboxing.

Y sin embargo, cuando saliste de tu día estresante en el trabajo, la clase de kickboxing sí te sirvió de descanso.

Esto es porque vivimos diferentes tipos de cansancio, que vienen de gastar diferentes tipos de energía.

La energía que se desgastó en tu día pesado en el trabajo fue mental, e incluso emocional. Llegar a tu casa a leer un libro súper complicado, sólo te hubiera cansado más, aunque lo hubieras hecho acostada y en pijama. Lo último que quieres hacer después de estar pensando todo el día, es pensar más.

En cambio, la energía que usaste corriendo el maratón, energía física.  La clase de kickboxing usa energía física también, no tiene sentido para ti en ese momento.

Para sentirte más descansada, es necesario balancear los tipos de energía que usas.

*Importante*

Identifica qué tipo de cansancio es el que sientes y no le sumes más cansancio tu cansancio desgastando el mismo tipo de energía el resto del día. Tener una conversación difícil con un amigo el mismo día que tuviste que resolver un conflicto con tu jefe, implica mucho cansancio emocional, por ejemplo.

(En el Módulo 3 de mi curso Tiempo para ti, analizamos diferentes tipos de energía y cómo implementarlos a nuestra rutina de organización).

Uno de los principales tipos de cansancio que sentimos en esta época es el mental. No sólo por el estrés del trabajo, sino porque vivimos con una sobresaturación de información.

Entre whatsapp, notificaciones, redes sociales, noticias, radio, podcasts, series, música, etc, nuestro cerebro recibe demasiados estímulos todo el tiempo.

Desconectarte de tantos estímulos te ayudará a sentirte mucho menos cansada. Dos de las alternativas para descansar que te presento a continuación, tienen que ver con el cansancio mental:

 

1. Haz silencio.

 

Como te comenté hace unas líneas, vivimos en una época de muchos estímulos: de información, de contenido… de ruido.

Muchos de estos estímulos, los recibimos a través del oído: música, podcasts, audiolibros, programas de radio, o incluso videos de los que sólo escuchamos el audio.

No estoy diciendo que sean cosas malas en sí mismas: escuchar música es un placer, escucha podcasts o audiolibros puede ser muy enriquecedor e incluso entretenido. Sin embargo, sí podemos caer en un exceso, cuando estamos escuchando algo todo el día.

¿Sabías que el sonido ininterrumpido es una forma de tortura, con graves consecuencias para la salud mental?

El silencio es importante para tu paz mental. Pero, actualmente, el silencio nos da mucho miedo.

Intenta tener más momentos de silencio en tu día, hasta donde te sea posible viviendo en una ciudad.

Lo que quiero decir es, no le añadas más sonidos a tu día de los que ya de por sí tiene. No todo el tiempo.

Métete a bañar sin música, prueba un día ir en el tráfico sin prender el radio, un día que estés en tu casa apaga todo sonido del interior y pasa un tiempo en la compañía del silencio, de ti y de tus pensamientos.

Mientras no puedas darte una escapada a un lugar más tranquilo, regálale a tu cerebro un momento sin sonidos que tú le pongas.

 

2. Reduce tu uso de pantallas.

 

Hablando de un sobre-estímulo de información, no puedo dejar de mencionar a tu celular. Si bien los teléfonos inteligentes han tenido un impacto positivo en muchos sentidos, también nos causan daño en muchos otros. Uno de ellos, es ese sobre-estímulo para tu mente.

Till Roenneberg, en su libro Internal Time, describe cómo la luz artificial ha alterado los patrones de nuestro reloj biológico. Especialmente los del sueño).

Desde el momento en el que la luz eléctrica nos permitió alargar el día artificialmente, nuestros patrones de sueño empezaron a alterarse. El efecto que tiene la luz de las pantallas (televisión, computadora, tableta, celular), aumenta esta alteración todavía más.

Si le sumas a la luz artificial de las pantallas, el sobre-estímulo de información que te representan, son un gran factor en tu cansancio.

Reduce significativamente tu uso de pantallas y te garantizo que empezarás a sentirte más descansada. Algunas ex-alumnas de Tiempo para ti reportan que reducir el uso de pantallas es el cambio mayor impacto positivo tuvo en sus niveles de energía.

Algunas recomendaciones sencillas:

  • Asigna horas específicas del día para revisar redes sociales, mail o mensajes de whatsapp. Fuera de esas horas, no revises tu teléfono.
  • Ten tu celular en modo avión.
  • Apaga las notificaciones de tus aplicaciones.
  • Apaga pantallas (celular, tableta, computadora o televisión) mínimo una hora antes de irte a dormir.

*Bonus: un tiempo antes de dormir (entre 60 y 30 minutos) empieza a bajar las luces de tu casa y haz silencio. Verás cómo duermes más descansada.

 

3. Perdona / perdónate.

 

El cansancio emocional es otro tipo de cansancio choncho.

Piensa en lo agotada que te sientes cuando estás viviendo algún problema familiar, un conflicto con alguien importante para ti, cuando andas enojada, de malas o triste. El cansancio emocional, desgasta MUCHO.

Haz un análisis interior y pregúntate: ¿hay algún problema que estás cargando sobe tus hombros? ¿un pleito que te estás comprando innecesariamente? ¿un resentimiento que estás guardando hacia alguien… o hacia ti misma?

Libéralo. Perdona. Y perdónate.

Liberarte de resentimientos, conflictos, pesos innecesarios y perdonar, te ayudará a descansar muchísimo.

(Casi puedo sentir el peso que se libera de tus hombros mientras lees esto).

 

¿Cómo viste los tips? ¿A poco no estás descansando mentalmente sólo de pensar en ellos? (Personalmente, sólo PENSAR en un momento de silencio, me hace sentir descansada.

>>> De qué otras formas te gusta descansar, y cómo puedes aplicar estas alternativas a tu vida? ¡Cuéntamelo en los comentarios! Me encantará saber lo que piensas y si los consejos te funcionan.

Con todo el cariño del mundo,

 


¿Te interesa aprender a organizarte mejor y tener más tiempo para descansar? ¿Quieres aprender a hacer una limpieza profunda de tu agenda, que te dará más tiempo libre cada semana (para usar como más se te antoje)?… ¡Reserva una auditoría de agenda conmigo! Me encantará que trabajemos juntas.

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